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EUCARISTIA APERTURA DEL XXII CAPÍTULO GENERAL. HOMILÍA HERMANAS HOSPITALARIAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - Hno. Jesús Etayo Roma

(Roma, 24 de abril de 2024)

Introducción: Encuentro sinodal

Recuerdo hace seis años, en aquella ocasión unos días más tarde compartía con vosotras la Eucaristía de apertura del Capítulo General de la Congregación. De nuevo hoy, en la solemnidad de San Benito Menni, con mucho gusto y alegría nos reunimos para celebrar la Eucaristía que abre vuestro XXII Capítulo General. Es el acontecimiento más importante para cualquier Congregación religiosa, porque nos convoca entorno al Señor, sobre todo para escuchar al Espíritu de modo que ilumine los caminos y la ruta que la Congregación ha de seguir en los próximos años en fidelidad al carisma y a la misión que le ha sido confiada.

El Capítulo General es además un evento sinodal de gran importancia para la Institución y para la Iglesia. Precisamente en estos años en los que venimos preparando primero y luego celebrando el Sínodo sobre la sinodalidad, -en octubre se celebrará la segunda y última sesión-, el Capítulo General es una expresión evidente de sinodalidad, no solo durante el Capítulo, sino desde el inicio de su preparación: toda la Congregación, Hermanas y Colaboradores, venís trabajando y haciendo juntas este camino, esta peregrinación hacia el Capítulo, escuchándoos, discerniendo, compartiendo, orando, en definitiva caminando con el Señor en busca podríamos decir "de la tierra prometida", en busca de aquello que el Señor os pide. Ahora durante el Capítulo, es el momento de acoger todo y de que el grupo que habéis sido elegidas volváis a caminar sinodalmente a la escucha del Señor y de la Congregación, también de los enfermos y sus familias, de la Iglesia y del mundo, con el fin de renovar vuestro compromiso misionero de hospitalidad con el Señor.


"Revestíos de entrañas de misericordia de Dios (Col. 3,12)"

Este es el lema que habéis elegido en esa ocasión para el Capítulo General. Una expresión muy en línea con el carisma y la misión que los fundadores les legaron y es una expresión paulina que implica un modo de ser, un estilo de vida y una espiritualidad muy concreta y muy ligada a la hospitalidad. Habéis explicado muy bien el significado que queréis darle en este Capítulo, como guía del mismo y del futuro. Efectivamente vivimos un mundo amenazado por la violencia, el abuso, el egoísmo, el buscar cada uno sus intereses, aunque implique pisotear el de los demás. Lo que más necesita nuestro mundo es precisamente esto: mostrar el amor y la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de su verdad.


Revestirse aquí no significa, cambiar de traje o habito para hacer una representación y luego volver al estadio original. Revestirse significa, convertirse, cambiar definitivamente, ser personas nuevas al servicio del amor de Dios. Implica una sensibilidad espiritual y humana muy amplia, capaz de conmoverse delante de quien sufre, vive en soledad o se siente perdido, incluso en su dignidad. Una sensibilidad tal que no mire a otro lado, que como el buen samaritano, se haga prójimo de quien está en necesidad, contrariamente a lo que se hace habitualmente.

Revestirse de las entrañas de la misericordia de Dios. ¡Qué bonita expresión!". Tener entrañas de misericordia ante cualquier necesidad, compadecerse de quien sufre como el propio Señor, llevar el amor de Dios a todos. Y entrañas de misericordia de Dios: para siempre acoger, atender, escuchar, querer, curar, proteger y tantas otras cosas. La misericordia de Dios no tiene límites. "Aunque tu madre te abandone, yo nunca te abandonaré" (Is) Hasta ahí llega. Desde ahí queréis que el Capítulo oriente el presente y el futuro de la Congregación. Nos lo dijo el Papa a los Hnos. en la audiencia que nos dio durante el último Capítulo General: Sean iconos de la misericordia de Dios. Un desafío exigente hoy para quien tiene la misión de la hospitalidad. Sirve igualmente para ustedes.


En fidelidad a los Fundadores

Hoy se abre el Capítulo, en la fiesta de San Benito Menni, que con la Venerable Ma Josefa Recio y con la Hna. María Angustias Jiménez, (Sor Caridad), saben tanto de ello, porque su vida fue un proceso de permanente crecimiento en tener entrañas de la misericordia de Dios. Tienen en ellos grandes ejemplos y testimonios a seguir.

El mundo que les tocó vivir a los tres, fue muy convulso y difícil. Sin embargo amar con entrañas de misericordia, fue su proyecto, lo que buscaron y persiguieron siempre, concretándolo en un proyecto de vida dedicado a Dios en el servicio a los enfermos y necesitados, especialmente a los enfermos mentales y a los niños con diversas enfermades. Dos tipos de personas de las preferidos por Dios, sobre quienes derrocharon su amor y dejaron su vida, literalmente en el caso de Ma Josefa. Hoy les toca seguirles fielmente, de acuerdo a la realidad de nuestro mundo, que ha cambiado mucho en muchas cosas, pero quizá menos en la falta de amor y cariño, en la falta de misericordia y hospitalidad. Seguramente el campo de las necesidades es incluso mayor.


Conclusión

"Signos proféticos de esperanza y de la cercanía de Dios a la humanidad que sufre". Este es el subtítulo del lema del Capítulo. Revestíos de las entrañas de la misericordia de Dios para acercar a Dios a la humanidad que sufre. Reivindicar la profecía, el grito humilde pero claro y efectivo de que Dios no abandona al ser humano, mucho menos al que sufre. Decir al mundo que Dios se preocupa por los más pequeños en los que se encarna especialmente.

Gritar al mundo que Dios quiere la paz y no la guerra, el perdón y la misericordia y no la venganza, la justicia y no el desprecio y el abuso del tipo que sea.

Hermanas, la vida consagrada tiene una permanente llamada a ser profecia viva, despertadora de la presencia de Dios. Nos lo recuerdan muchos documentos y en los últimos tiempos con frecuencia el Papa Francisco. Pero ya nuestros fundadores lo hicieron. Ellos sobre todo con los hechos. Ahí es la clave: Nuestra profecía es el servicio, era un slogan de hace años. La profecía sin fronteras la invocamos en el centenario de San Benito Menni. Ahora en el Capítulo que están iniciando, quieren que la profecía de la misericordia y de la hospitalidad les guie para encontrar los caminos por donde hacerla efectiva en el mundo de hoy.

Pidamos al Señor, a Ntra. Sra. del Sagrado Corazón de Jesús, a San Benito Menni y a San Juan de Dios, que les acompañe durante todo el Capítulo, para que puedan discernir y ver la ruta que les sigue marcando el Espíritu para continuar realizando la misión encomendada. Que el mismo Espíritu les de también la fuerza, el coraje y la audacia para seguirla. Que puedan trabajar con la bendición del Señor los temas y bloques propuestos: La renovación del Directorio; el discernimiento de las líneas de acción para el próximo sexenio y lógicamente la elección de las personas que guiarán el futuro de la Congregación durante el próximo sexenio, la Superiora General y su Consejo.

Les deseo un buen Capítulo, rezaremos por todas vosotras para que sean fieles a lo que en este momento les pide el Señor. Continuemos ahora la Eucaristia en la solemnidad de San Benito Menni, en la que celebramos la Pascua del Señor y en la que cada día experimentamos el amor de Dios que nos ama con entrañas misericordia y nos invita al banquete eucarístico que alimenta nuestra vida.




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